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Nota de contenido:
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COMO NACIÓ ESTE LIBRO -- INTRODUCCIÓN: fantasía y fuentes -- I.- De Loyola a Loyola -- Oñaz-Loyola: el menor de muchos hermanos -- ¿Cuándo nació? Las cuentas de la nodriza -- Parientes mayores -- Aquí... o lejos -- En otro hogar: Arévalo -- Leal vasallo, perfecto caballero -- Un proceso, no de beatificación -- Sin protector: Sin poder dejarle acomodado -- De la casa del Virrey de Navarra -- Cada hombre con su pesadilla -- De pronto, la guerra: ¿invasión o liberación? -- Uno contra todos: Vergüenza por la honra del mundo -- Hasta que te quiebren una pierna -- Síntomas que suelen ser de muerte. Balance de una vida -- Determinaba seguir el mundo -- Caballero de Dios. Soñando hazañas -- Se paraba a pensar -- Razonando consigo -- He pensado que soy dos -- Mudanza de alma. Sólo los locos van de veras -- Pasión convertida. La unidad de sí mismo -- Hacia la libertad: Se partió solo en su mula -- Y ¿la época? Héroe solitario y aprendiz de cristiano -- II.- ¡JERUSALEN! -- Peregrino... hoy -- L'ome sant -- Admiración y murmuraciones -- Igualdad grande de alegría... sin ningún remedio -- Ocurrió junto a un río -- Otro hombre, ojos nuevos, cosas nuevas -- Caridad, fe, esperanza -- ¡Oh, Jerusalén! -- ¿Qué debía hacer? -- La llamó madre. El pobre peregrino Iñigo -- Ayudar a las ánimas -- A manera de apóstoles -- El hospitalero y su mujer -- María de la Flor, la perdida -- Vidi Paulum in vinculis -- Erasmo le enfría: diversa temperatura -- O por letras... o por Espíritu Santo -- Nunca pudieron acabar... se partió a pié -- Un estudiante pobre y vagabundo -- Alboroto en París: Todo se atribuía a mí -- ¡Si bailásedes al uso de vuestra tierra...! -- Andaba quieto... en paz con todos -- La cosa empezó en un cuarto de colegio -- La pasta más ruda: El Maestro Xavier -- Los iñiguistas, unos amigos -- El futuro, la Iglesia, la Inquisición -- Para el sentido verdadero en la Iglesia militante -- Los aires en que fue criado -- En el Hospital de su pueblo. Mendigo y catequista -- Solo y a pie: De Azpeitia a Venecia -- Venecia, cruce de caminos -- Los Magistri parisienses, novicios en caminar -- Sólo aquel año no zarpó el barco -- Si les preguntaban quiénes eran -- Yo os seré propicio en Roma -- Pobres sacerdotes peregrinos -- Infundios. El camino que seguimos -- Buena y verdadera Jerusalén es Italia si... -- Preparados para todo -- Deliberar... decidir: nuestra vocación y fórmula -- Ya no camina el peregrino -- El nos engendró -- Con toto el core, con toto el ánima, con tota la volunta -- Los trabajos de los días -- III.- TAMBIÉN ROMA ES JERUSALEN -- Todos siguen tu camino: Avezarse a mal dormir y a mal comer --A tenor del paño, el metal y natural de cada uno -- El mundo es pequeño desde aquella celda -- Preparados para todo, menos para -- Bulas, pobreza, lágrimas, claridad calorosa -- La dispersa Compañía -- Cohesión por cartas: Todo vuestro, sin poderme olvidar tiempo alguno -- Un librito para se ejercitar -- ¡Cómo encapsular la vida... y el carisma! -- Ars gubernandi: Interior ley de caridad y amor -- Se dibujó al natural -- Otro que mejor, o no tan mal, hiciere el oficio que yo tengo -- El tesoro que tenemos de esperanzas -- La miseria de la triste vida –Sinsabores -- Qué cosa me podía dar melancolía --El Prepósito vizcaíno y su declive -- Palabra, acción, voluntad -- Una fuente de óleo. Como quien besa el alma -- Naturaleza y talla, hierro y forja, dejarse guiar -- Parece que ve a Dios -- ¡Si yo siguiera mi gusto e inclinación! -- La vida ¡qué raras carambolas! -- Extrañas preguntas para una entrevista -- La aventura de un pobre cristiano -- El último tramo del peregrino solitario y callado.
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